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Población de la comuna de Anergui (censo 2014): 3361 habitantes.

Valle del Alto Atlas central, situado en la provincia de Azilal, región de Tadla- Azilal, en la zona donde el Alto Atlas se une con el Mediano Atlas.

Poblado por miembros de la tribu berebere de los Aït Daoud ou Ali, miembros de la confederación de tribus Aït Soukmanne, pastores seminómadas, que a lo largo del curvo valle del Assif Melloul (Río Blanco), han ido diseminando las pequeñas aldeas de casas de adobe y piedra en la zona menos fértil. Lo que más llama la atención en estos pueblos son los grandes silos (Tighremt) comunitarios fortificados, edificios de tres a cuatro plantas destinados no sólo a guardar el grano, sino que también servían de bastión durante los ataques, no poco frecuentes en otras épocas, de otras tribus.

Bajo los silos, en las zonas más llanas del valle, terrenos de aluvión, se extienden los campos de cultivo, destinados principalmente a la agricultura de subsistencia, maíz, trigo, manzanos, melocotones, almendros, granados, nogales, perales... hortalizas y alfalfa para las bestias.

En el principal núcleo urbano del valle podemos apreciar dos zonas claramente diferenciadas; el pueblo francés, construido al modo colonialista, en el nudo de comunicaciones y sobre una atalaya para vigilar a los nativos; y el pueblo antiguo, casi imperceptible a la vista por lo bien mimetizado que está con la montaña, sus graneros y jardines escondidos sorprenden a los visitantes.

El acceso a Anergui no es sencillo, una sola pista lo comunica con los alrededores, atravesando de suroeste a noreste. Siguiendo la pista hacia el suroeste nos adentramos en la garganta del Assif Melloul en dirección a Tillouguit y la Catedral de Roca (Cathédrale Rocher o Messtefran). Este tramo se corta a habitualmente por las riadas provinientes de las cañadas que bajan desde las cimas de más de 3000m. de los alrededores. Es sólo practicable por vehículos 4x4 suficientemente elevados. Los camiones no pueden pasar debido a la estrechura de la pista y a los numerosos desprendimientos. Hacia el Noroeste se encuentra la pista que une Anergui con Ouaouizaght vía Tagleft, que recientemente se ha convertido en carrtera asfaltada y Anergui con Imilchil vía Boutferda. Pasa por dos puertos de montaña, el de Aguerd n'Ouadou (2449 m.) y el de Afoud n'Iroul (2481 m.). Esta ruta se corta frecuentemente desde noviembre hasta marzo debido a las nieves.

Antes de internarse en cualquiera de estas dos pistas es necesario informarse sobre el estado de las mismas, tanto en invierno como en verano.

Desde Anergui se pueden realizar magníficas excursiones a Imilchil, a la Catedral de Roca (Messtefran), a las gargantas del Assif Melloul, a la Zaouia Ahansal...

El tramo del Assif Melloul que discurre desde Anegui hacia el pantano Bin El Ouidane es frecuentado por los aficionados al kayak, principalmente en primavera y no es raro ver monos salvajes (macaca sylvana) en este tramo del Assif Melloul .

En Anergui encontramos el albergue de montaña de Hammou Chrifi, que además de ser un gran anfitrión nos facilitará información sobre actividades y excursiones por la zona.

Día de Mercado: Jueves.

 

Población de la municipalidad de Chefchaouen (censo 2014): 35709 habitantes.
Ciudad santa de las montañas del Rif fundada a finales del S XV por Mulay Alí Ibn Rachid, guerrero perteneciente a una familia chorfa, descendientes de Mahoma .
El origen de Chaouen data de la época de la reconquista de Granada, Moulay Ali Ibn Rachid tras luchar contra los cristianos en la península Ibérica se trasladó al norte de África para defender las plazas costeras desde la protección de las montañas del Rif.
En un principio construyó la alcazaba junto a un manantial, en torno a ella surgió un mercado semanal y los servicios necesarios para éste, una fonda o caravasar, un hamman, una mezquita, una zaouia, la actual Jemaa Al Kebir (mezquita mayor) cuya característica principal es su minarete octogonal. Seguidamente fueron creciendo los distintos barrios, los más antiguos Rif al Ándalus y Suiqa, que alojaron familias de la región además de moriscos, musulmanes y judíos, originarios de Al Ándalus. Los más modernos Esabanin y Anzar poblados principalmente por ybalas.
Es la segunda ciudad santa más importante de Marruecos después de Moulay Idriss Zerhun. Considerada santa por su proximidad con la tumba de Mulay Abdelsalam Ibn Mchich, ha estado prohibida para los extranjeros hasta 1925.
La medina de Chaouen es una de las más conocidas de Marruecos por el buen estado de conservación y por la belleza de la misma, fue declarada por la UNESCO Patrimonio de la Humanidad en noviembre de 2010. La caracteriza el blanco y añil de sus paredes y la gran actividad artesanal y comercial que hay en toda la medina. Artesanos del cuero, que lo mismo hacen bolsos que zapatos, telares de lino y algodón en los que se producen gran parte de las telas que se venden en el resto de Marruecos, alfarería rifeña producida por las mujeres ybalas en los pequeños aduares de la provincia…
Su nombre oficial, Chefchaouen, le fue dado en 1975, ya que anteriormente se llamaba Chaouen, actualmente los dos nombres están en uso. Chefchaouen significa “Mirando los cuernos”, haciendo referencia a las dos crestas que la dominan, cuyas laderas han sabido aprovechar sus habitantes con calles en pendiente de arquitectura andalusí blanca y añil, adarves,casas con patio y tejados a dos aguas.
Chefchaouen está habitada principalmente por familias árabes de origen andalusí, que al ser expulsados de la península Ibérica, se instalaron en las laderas menos pronunciadas del Rif, desplazando a los habitantes originarios de la región, miembros de distintas tribus bereberes, hacia la zona más escarpada de las montañas. Aún así, no son pocos los Ybalas y Ghomaras que pueblan las ciudad o que trabajan en sus mercados o en sus talleres.
La ciudad de Chefchaouen es la capital de la provincia del mismo nombre, que forma parte de la región de Tánger-Tetuán. Dentro de sus límites encontramos el Parque Nacional de Talassemtane, el SIBE Bouhachem y el circo de Jebha, todos entornos de gran riqueza faunística y florística que forman parte de de la Reserva Intercontinental de la Biosfera Andalucía Marruecos.

Ciudad de la costa Atlántica situada 46 Km. Al sur de Tánger, dentro de la wilaya de Tánger- Asilah, perteneciente a la región de Tánger- Tetuán.
La antigua Zilil fue fundada en el S. II a.C.  por los fenicios, desde entonces hasta ahora ha estado bajo el dominio de cartagineses, romanos, árabes que construyeron la nueva villa en una nueva ubicación y la llamaron Asilah, portugueses, que la fortificaron al convertirla en uno de los puertos de la “Ruta de las Especias”, españoles, , corsarios varios la usaron como puerto, hasta que en 1911 pasa a formar parte del protectorado español, época durante la que se llamó Arcila y finalmente pasa al reino de Marruecos en 1956 con el fin del Protectorado.
La ciudad, especialmente cuidada, tiene, como muchas ciudades marroquíes, dos partes claramente diferenciadas, la medina o ciudad antigua y la ciudad moderna.
La medina es lo más llamativo de Asilah, está rodeada por las murallas con las que los portugueses fortificaron la ciudad durante el reinado de Alfonso V en el S. XV. Cinco puertas dan acceso a la medina:
Bab El Kasbah, la puerta ubicada al norte cuyos exteriores están ajardinados.
Bab Bhar, la puerta del Mar, también al norte, ubicada junto al puerto y que da acceso a la plaza donde se encuentra la torre portuguesa.
Bab El Homar, la puerta de tierra, ubicada al este y rematada por el escudo de Portugal, característica por su forma en codo para dificultar la entrada de los asaltantes.
Bab El Souk, también al este, junto a la gran mezquita con su minarete de planta octogonal, característico de las ciudades del norte de Marruecos.
Bab Krakya, la más pequeña de las puertas, ubicada al sur, junto al Mausoleo de Sidi Ahmed Al Mansur, monarca de la dinastía Saadí y al conocido bastión de la Krakya, Krikiya o Karakya
Esta medina levanta casi desde el mar, dentro de sus murallas se reparten callejones estrechos empedrados y casas de estilo andalusí pintadas en blanco y añil, a cuyos patios llega el sonido de las olas que pegan en la muralla.
Es agradable perderse por la sencilla medina, caminar por la calle del mar, pasar junto al palacio de El Raisuni, ver el atardecer en la Krakya y la cúpula turquesa del Mausoleo de Sidi Ahmed Al Mansur, pasear por la calle Comercio y curiosear en sus tiendas y galerías de arte y mientras descubrir los murales que se reparten por muchos callejones de la medina y que son renovados cada año durante el moussem o festival cultural y artístico que se celebra normalmente en agosto.
Fuera de las murallas, frente a Bab El Homar se encuentra el antiguo Mellah, barrio judío presente en muchas ciudades de Marruecos, en este caso presenta el mismo tipo de arquitectura que la medina, con casas de patio pintadas en blanco y azul.
El sur de esta misma puerta de Bab El Homar y adosado a la muralla se encuentra el pequeño mercado de la medina, en el que unos pocos puestos de verduras, cerámica y poco más crean una imagen pintoresca.
La parte moderna de la ciudad se reparten en torno a la muralla. Al norte de Bab El Kasbah se encuentra el antiguo barrio español, construido durante el protectorado, en el que destaca la iglesia de San Bartolomé y el paseo marítimo, en el que los habitantes de Asilah disfrutan de los paseos del atardecer.
El resto de la ciudad moderna se compone de barrios residenciales y comerciales que no presentan interés arquitectónico, pero sí es interesante darse un paseo por ellos para ver el ajetreo y los colores del mercado.
En verano esta pequeña ciudad de unos 30000 habitantes aumenta considerablemente su población. Turistas marroquíes y europeos acuden a la ciudad para disfrutar de su ambiente veraniego, de las bellas playas que rodean la ciudad como la Playa de la Paloma o la de Briech, del descanso en los chiringuitos veraniegos que sirven pescado recién sacado del Atlántico, del Festival Cultural Internacional de Asilah o del forum de la cultura Afro-Árabe y la universidad de verano que reúne a filósofos, escritores y gentes del mundo de la cultura.  
Día de mercado: jueves.

Comarca (Comuna Rural) de la provincia de Azilal, región de Tadla Azilal, situada en la cara norte Alto Atlas, muy cercana al punto donde confluyen el Alto y el Mediano Atlas. Población 10.435 habitantes según el censo de 2014.
Las aldeas que componen esta comuna rural son Agoudim, Tighanimine (caña), Taghia (garganta) y Amezraï (bifurcación), además de otros pequeños grupos de casas.
Para René Pottier, viajero y erudito sahariano, “una zaouia es el centro religioso, político y administrativo de una cofradía sobre la cual reina un marabú o morabito asistido por sus moqaddem (vicarios) que tienen todo poder sobre los Khouan (compañeros). Los regalos y las limosnas afluyen cada día más, sirven para la manutención de este clero irregular debido a que en éstas escuelas coránicas y casas de huéspedes cualquiera puede venir a buscar refugio y compartir el cuscus cotidiano.” René Pottier, Histoire du Sahara, Nouvelles Editions latines, 1947, p.215-216
Cuentan los nativos que hace ocho siglos llegó a la comarca Sidi Zaïd Ahansal, amazigh originario de la región de Midelt que había pasado años educándose en el Islam en Fez y Safi. Su maestro lo envió para predicar el Islam entre las tribus bereberes de la zona, fundó en Agoudim la Zaouia Ahansal, que mantuvieron abierta sus descendientes, los Ihansalen, hasta hace más o menos veinticinco años. Además de los Ihansalen también pueblan la comarca los Aït Atta y los Aït Abdi.
La comarca está comunicada por carreteras o pistas con Tilougguite, Anergui y Azilal. La pista fue construida durante el protectorado francés, aproximadamente en 1935, y en 2010 aroximadamente fue asfaltada, como muchas otras pistas de Marruecos. El único pueblo de la comarca que no está comunicado por carretera o pista es Taghia, al que solo se puede accede a pie o por tracción animal.
La vida en la comarca se desarrolla normalmente en los valles que se abren entre las altas paredes de piedra caliza, con numerosos manantiales que afloran en los contactos de estas calizas con materiales impermeables como la arcilla o rocas volcánicas, formando ríos caudalosos como el Assif Ahansal, en cuyas riberas tienen pequeños huertos dedicados a la agricultura de subsistencia. En los huertos de la comarca se cultivan principalmente manzanos y nogales, además de algunos perales, albaricoques o ciruelos, bajo estos frutales se cultivan patatas, tomates, cebolla, trigo, maíz...
Las tierras altas de la comarca son áridas y rocosas, solo aptas para el pastoreo, están pobladas por tribus seminómadas dedicadas principalmente al pastoreo, que durante las nevadas más fuertes bajan a los valles con sus rebaños. Diversos tipos de encinas, enebros y sabinas son los únicos árboles que crecen en las tierras altas.
Se pueden realizar excursiones a pie por la comarca que nos ofrece gargantas, barrancos, valles y altas montañas como el Jbel Aroudane (3359m.) o el Jbel Azourki (3651m.).
Abdullah Amahdar (Agoudim) y Youssef Rezki (Taghia) son dos magníficos guías de montaña de la zona. Youssef Rizki es además presidente de la asociación “Khadija para el desarrollo del valle de la Zaouia Ahansal”.

Aguador en la Plaza Jemaa el Fna

Gran ciudad del suroeste de Marruecos que da nombre a este reino. Capital de la región Marrakech-Tensift-Al Haouz, situada en una encrucijada de caminos que une el Atlas, el Sáhara y el Atlántico.

La llamada “Ciudad Roja” es una de las más emblemáticas del país, moderna y tradicional a la vez, organizada y caótica, opulenta y mísera... Una ciudad de contrastes que fascina a los viajeros por su diversidad.

Es una de las cuatro ciudades imperiales de Marruecos, ya que ha sido capital de varias dinastí­as del reino, almorávides, almohades y saadíes la eligieron como capital. En ella se unen las dos culturas mayoritarias que pueblan el paí­s, la árabe, más instalada en llanuras, ciudades y zonas de fácil acceso y la amazigh (bereber) que suele poblar las duras montañas, el desierto y las áreas de difícil acceso, zonas a las que se trasladaron tras la invasión de la cultura árabe.

Su centro neurálgico es la plaza Jemaa el Fna alrededor de la cual se extiende la medina antigua, rodeada por una vasta muralla de la época de los almorávides, uno de los pocos vestigios que quedan de esta dinastí­a después de la devastación que llevaron a cabo en la ciudad sus sucesores, los Almohades, al convertirse en dinastía dominante.

En sus zocos podemos encontrar los más diversos productos de todo el país y del extranjero, una sucesión de comercios de todo tipo se reparten a lo largo de muchos de los callejones de la medina, vendiendo babuchas, chilabas, lámparas, joyas, antigüedades, especias, cosméticos naturales... Productos que son ofrecidos a los viajeros por los insistentes comerciantes, hábiles vendedores capaces de convencer a cualquiera de la absoluta necesidad de adquirir uno de los artículos de su bazar (hay que tener en cuenta que algunos de los productos que se venden en estas tiendas son o provienen de especies protegidas, o incluso pueden ser productos ilegales, el turista debe tener en cuenta la ley a la hora de hacer sus compras y respetarla con la máxima rigurosidad, tanto por responsabilidad con el medio como para evitar problemas en la frontera).

En la misma plaza hay a diario todo tipo de espectáculos, curanderos, encantadores de serpientes, puestos de comida, aguadores... Declarada por la UNESCO Patrimonio Oral de la Humanidad. También desde ella podemos disfrutar de vistas de la mezquita Koutoubia, una de las obras más importantes de la arquitectura hispano-morisca, construida por el almohade Yusuf Al Mansur, con su gran minarete de 70 m. gemelo de la Tour Hassan en Rabat y de la Giralda en Sevilla.

Otros monumentos se reparten por la medina, palacios como el Bahia o el Badi, del que sólo quedan algunos restos, museos como los de Dar Si Said o el de Marrakech, la Medersa Ben Youssef, las tumbas Saadíes...

La ciudad moderna, modelo de urbanismo en Marruecos, contrasta con la antigua por el orden que la caracteriza. Una normativa municipal establece que todos los edificios de la ciudad moderna deben estar pintados del mismo color “asalmonado” y que ningún edificio puede superar la altura de la Koutoubia. Amplias avenidas sombreadas por naranjos y pistaceas con medianas floreadas, jardines, que se reparten cada pocos metros, en los que los habitantes huyen del humo de los miles de coches que inundan la ciudad y del calor del verano, campos de olivos y naranjos a poca distancia del mismo centro... Hacen que Marrakech sea quizás la ciudad más agradable del país. Además en ciudad moderna se reparten todo tipo de servicios para el turismo, hoteles de todas las categorías, restaurantes, locales de ocio. Marrakech ofrece la posibilidad de pasar la noche más animada que podamos encontrar en Marruecos. Los barrios más conocidos de la ciudad moderna son Gueliz(que toma su nombre de la iiglesia que construyeron los franceses durante el protectorado), Hivernage y el Palmeral. En esta parte de la ciudad merece la pena visitar el frondoso Jardín Majorelle, el agradable Arset Moulay Abdeslam (muy cercano a la medina) y el conocido jardín de la Menara con su estanque y su pavellón, especialmente atractivo en los meses de invierno, cuando las las espectaculares montañas y nieves del Atlas se reflejan en las aguas del estanque.

Al atardecer, como casi todas las ciudades de Marruecos, la ciudad se ve invadida por todos sus habitantes que salen a la calle a pasear o que regresan a sus casas después del trabajo, motos, coches, carros y bicis se ven inmersos en un caos circulatorio que poco a poco va dejando paso a la tranquilidad de la noche.


Cómo llegar:

En Avión: Con la llegada de las compañías de bajo coste, se puede volar desde Madrid, Barcelona, Valencia y Sevilla con Ryanair y desde Barcelona con Vueling a precios módicos. Royal Air Maroc también tiene precios interesantes en aquellas líneas en las que compite con las compañías de bajo coste.

En Tren: La compañí­a marroquí de ferrocarriles ONCF enlaza todas las grandes ciudades del norte de Marruecos y de la región Atlántica ofreciendo muy buenas comunicaciones con Marrakech y con opción de literas para viajar de noche.

En Bus: En Marruecos existen múltiples compañías de autobuses que viajan a todas la ciudades y pueblos aunque algunas no ofrecen la seguridad adecuada: Nosotros recomendamos la compañía CTM y Supratours (compañía de buses perteneciente a ONCF que cubre los trayectos que no cubre el tren)


 


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